El capital humano al servicio del desarrollo portuario y social

Invertir en capital humano es uno de los principales objetivos de la Agenda 2030, ya que la solidez y la sostenibilidad de un puerto se basan en sus trabajadores y en su satisfacción. Este amplio objetivo abarca la formación continua del personal portuario, la sensibilización de los ciudadanos sobre las cuestiones portuarias, la igualdad de género, la protección de los derechos de los trabajadores y la protección social, así como la innovación y la industrialización sostenibles. El desarrollo personal es un requisito previo para el desarrollo del capital humano.

En numerosas ciudades portuarias, los puertos colaboran con las universidades para impartir formación a los empleados y sensibilizar a los habitantes de dichas ciudades. La reducción de las desigualdades y la diversificación de los perfiles a la hora de contratar pasan por una mayor oferta formativa. Un trabajador bien formado tendrá todas las posibilidades de conservar su empleo en un contexto de digitalización e industrialización portuaria. La autoridad portuaria debe garantizar a sus empleados la seguridad laboral en un entorno seguro y equitativo. Con unos empleados plenamente satisfechos, el puerto no puede sino avanzar.

Vínculo con los ODS de las Naciones Unidas

04 - Éducation de qualité
05 - Égalité entre les sexes
08 - Travail décent et croissance économique
09 - Industrie, innovation et infrastructure
10 - Inégalités réduites
13 - Mesures relatives à la lutte contre les changements climatiques
14 - Vie aquatique
17 - Partenariats pour la réalisation des objectifs

Les objectifs de cet engagement

Con el fin de invertir en capital humano y permitir que los habitantes, los jóvenes con talento, los profesionales y los emprendedores encuentren en el desarrollo de las ciudades portuarias los puestos de trabajo necesarios para su realización personal, la AIVP establece cinco prioridades de actuación:

La movilización de los agentes públicos y privados del sector portuario para apoyar la formación profesional y el desarrollo personal de los ciudadanos a lo largo de toda la vida.

En un sector en rápida transformación —automatización, transición energética, digitalización de las operaciones—, la formación a lo largo de toda la vida no es un lujo, sino una necesidad. Los puertos deben colaborar con los organismos de formación, las cámaras de comercio y las administraciones locales para desarrollar itinerarios formativos adaptados a las necesidades reales del sector, accesibles tanto para los trabajadores en activo como para los demandantes de empleo. Estas iniciativas contribuyen al atractivo del territorio y a la reducción de las desigualdades en los barrios portuarios.

Ejemplo: «Connecting to Grow» (Bahía Blanca, Argentina)
En el marco del Plan Blanco 2030, el puerto ha puesto en marcha programas de formación en tecnología digital, ingeniería medioambiental, electrotécnica y calderería. Se ha formado a cerca de 200 personas en una sola fase, con repercusiones directas en la empleabilidad local y el fomento del espíritu emprendedor en las comunidades ribereñas del puerto.

El fomento de la diversidad de perfiles y de la transferencia de competencias, con el fin de superar la lógica sectorial y permitir una mayor flexibilidad, sin discriminación alguna.

Los puertos han sido durante mucho tiempo entornos laborales poco diversificados —en términos de género, origen social y formación inicial—. Esta homogeneidad supone un freno a la innovación y a la adaptación. Diversificar los perfiles de los trabajadores y directivos portuarios, facilitar los puentes entre el puerto y otros sectores económicos, garantizar la igualdad de trato y la ausencia de toda discriminación: estos compromisos son a la vez imperativos éticos y motores del rendimiento. Las transferencias de competencias entre sectores —del ámbito digital a la logística, del medio ambiente al puerto, de la cultura a la comunicación portuaria— resultan especialmente fructíferas.

Ejemplo — Green Alat (Bakú, Azerbaiyán)
El RoboPort STEM Lab se ha diseñado específicamente para formar a las jóvenes en inteligencia artificial, desarrollo de software e ingeniería portuaria, en una ciudad donde un tercio de la población es menor de 18 años. Esta iniciativa pionera en materia de diversidad de género prepara a una nueva generación para desarrollar sus carreras profesionales en el sector marítimo.

La puesta en marcha de cursos de formación destinados a la implantación de tecnologías inteligentes y ecológicas en entornos urbanos y portuarios.

La transición hacia puertos inteligentes y sostenibles supone una profunda renovación de las competencias técnicas disponibles en los territorios portuarios. Dominio de los sistemas de suministro eléctrico en muelle, gestión de las energías renovables, programación de los sistemas de gestión automatizada de las terminales, implantación de sensores medioambientales, análisis de datos de tráfico: estas competencias deben desarrollarse a nivel local, en estrecha colaboración con las universidades y los centros de investigación especializados. Sin estos recursos humanos cualificados, los puertos no podrán beneficiarse plenamente de las tecnologías de transición disponibles.

Ejemplo: Green Alat (Bakú, Azerbaiyán)
El proyecto prepara activamente a la comunidad de Alat para las profesiones del futuro de un puerto en plena transformación hacia la neutralidad en carbono, ofreciendo formación en tecnologías verdes e inteligentes en el marco de la estrategia medioambiental global del Puerto de Bakú.

El refuerzo de las interacciones y los proyectos conjuntos entre centros educativos, institutos de formación y el mundo laboral.

La brecha entre la investigación académica y las necesidades operativas del sector portuario suele suponer un freno a la innovación. Las universidades desarrollan conocimientos avanzados sobre logística, comercio marítimo, transición ecológica o urbanismo portuario sin que siempre encuentren aplicaciones concretas. Por el contrario, los puertos se enfrentan a retos complejos sin disponer de los recursos necesarios para analizarlos en profundidad. Los mecanismos de colaboración estructurados —cátedras industriales, convenios de colaboración, programas de prácticas y de formación dual— constituyen puentes indispensables entre estos dos mundos.

Ejemplo: The PIER — Halifax Seaport (Halifax, Canadá)
El ecosistema de The PIER reúne a start-ups, universidades, grandes empresas de transporte internacional, líderes industriales y responsables gubernamentales en torno a retos logísticos comunes. Los hackatones, las sesiones «lunch and learn», las jornadas para estudiantes y los programas de retos abiertos permiten a los investigadores y a los estudiantes trabajar directamente en problemas reales del sector portuario.

La creación de espacios de experimentación colaborativos —centros tecnológicos, espacios de coworking, Learning Centers, Port Centers— que fomenten las interacciones y la aparición de nuevos proyectos.

La innovación no se impone por decreto: se fomenta en espacios físicos diseñados para favorecer los encuentros, el intercambio de conocimientos y la experimentación rápida. Los pabellones tecnológicos, los espacios de coworking, los centros de aprendizaje y los Port Centers son instalaciones fundamentales para el ecosistema de innovación de las zonas portuarias. Permiten que actores con culturas muy diferentes —técnicos, diseñadores, investigadores, emprendedores, artistas— trabajen en estrecha colaboración y creen proyectos híbridos imposibles de imaginar en estructuras sectoriales compartimentadas.

Ejemplo: The PIER — Halifax Seaport (Halifax, Canadá)
Antiguo almacén portuario transformado en un espacio de innovación dotado de un aula, salas de reuniones modulares, una pared de presentación audiovisual y zonas de colaboración abierta. Más de 50 miembros —desde multinacionales hasta pymes— lo utilizan para desarrollar y poner a prueba soluciones logísticas innovadoras para las cadenas de suministro globales.

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