16 junio 2021
Aparte de los efectos beneficiosos que aporta a la ciudad desde el punto de vista económico, el puerto suele percibirse como una fuente de externalidades negativas. La calidad de la relación entre la ciudad y el puerto, uno de los temas prioritarios para la AIVP, depende en gran medida de la capacidad del puerto para garantizar un entorno seguro y saludable a sus trabajadores y a las personas que viven en sus inmediaciones. Esto pasa, en primer lugar, por la implantación de un sistema de control independiente y transparente de la calidad del aire y del agua, así como de la contaminación acústica, olfativa, del suelo y lumínica.
Estos parámetros de medición permitirán al puerto conocer las emisiones que genera y actuar en consecuencia. Si las emisiones superan el nivel recomendado, será necesario invertir en equipamientos portuarios más respetuosos con el medio ambiente, establecer nuevas normativas y adoptar medidas de descontaminación.




Con el fin de mejorar la calidad de vida de la población en las ciudades portuarias y velar por su salud, la AIVP establece cinco prioridades de actuación:
La vigilancia medioambiental independiente es un requisito imprescindible para cualquier mejora real de la calidad de vida en las zonas portuarias. Sin datos fiables y de acceso público, los residentes no pueden evaluar la evolución de su situación, los responsables políticos no pueden fijar objetivos de mejora cuantificables y los operadores portuarios carecen de incentivos para reducir su impacto. Las redes de sensores medioambientales fijos o móviles, los globos de medición de la calidad del aire, las boyas de control de la calidad del agua: estos dispositivos existen y deben implantarse de forma sistemática en las zonas portuarias.
Ejemplo: Galataport de Estambul (Estambul, Turquía)
La calidad del agua de mar, los niveles de partículas y polvo, así como los niveles de ruido, se miden trimestralmente. La ecología marina es objeto de un seguimiento anual. Estos datos permiten evaluar de forma continua el impacto medioambiental real del proyecto y ajustar las medidas de protección.
Los puertos son grandes consumidores de agua: limpieza de las terminales, lucha contra incendios, procesos industriales, zonas verdes y aseos para las tripulaciones. En un contexto de creciente estrés hídrico en numerosas regiones costeras, la optimización del consumo de agua se ha convertido en una necesidad económica y medioambiental. La recuperación de aguas pluviales, la reutilización de aguas grises, la adopción de prácticas de riego racionales y la instalación de sensores de fugas permiten reducir significativamente el consumo de agua en las zonas portuarias.
Ejemplo: Reurbanización de una zona para multicascos (Port-Saint-Louis-du-Rhône, Francia)
Este centro náutico integra sistemas inteligentes de ahorro de agua en su propio diseño, con prácticas ecológicas para la gestión de los recursos hídricos a lo largo de todo el ciclo de vida de las instalaciones —un enfoque coherente con la situación del territorio en el delta del Ródano, una zona con importantes retos ecológicos—.
La transición de las instalaciones portuarias hacia tecnologías menos contaminantes es tanto técnicamente posible como económicamente rentable a largo plazo. Maquinaria de manipulación eléctrica o de hidrógeno, iluminación LED de baja emisión luminosa, revestimientos filtrantes para muelles, sistemas de captación de polvo, materiales absorbentes en las zonas de carga a granel: la gama de soluciones disponibles es amplia. El apoyo a los operadores portuarios en esta inversión —mediante mecanismos de financiación adaptados, obligaciones normativas progresivas y certificaciones medioambientales que aporten valor añadido— constituye una prioridad.
Ejemplo: Galataport de Estambul (Estambul, Turquía)
Los sistemas de climatización de los edificios funcionan con agua de mar, lo que elimina el uso de gases refrigerantes con alto potencial de calentamiento global. Los tejados ajardinados reducen el efecto de isla de calor urbano. El proyecto en su conjunto se ha diseñado para minimizar su huella medioambiental en cada etapa, desde la construcción hasta la explotación diaria.
Las tasas portuarias y las políticas tarifarias son herramientas poderosas para influir en el comportamiento de los armadores y las compañías navieras. Al modular las tasas portuarias en función del rendimiento medioambiental de los buques —emisiones de SOx, NOx y CO₂, nivel de ruido, presencia de un sistema de tratamiento de aguas de lastre—, los puertos pueden crear importantes incentivos económicos para la descarbonización de la flota mundial. Varios puertos importantes ya utilizan sistemas como el Green Award o los índices medioambientales ESI con este fin.
Ejemplo: Grand Quay del Puerto de Montreal (Montreal, Canadá)
La renovación integral de la terminal incluye el suministro eléctrico en muelle (shore power) para los cruceros, lo que les permite apagar sus motores auxiliares nada más atracar. Esta tecnología reduce directamente las emisiones de gases contaminantes a la atmósfera en el Vieux-Montréal, uno de los barrios históricos más concurridos de Canadá.
El turismo de cruceros puede suponer una importante oportunidad económica para las ciudades portuarias, pero también genera una presión considerable sobre los cascos históricos, las infraestructuras urbanas y la calidad de vida de los habitantes. Establecer límites máximos de acogida en función de la capacidad real de la ciudad, espaciar las escalas en el tiempo, desarrollar ofertas turísticas para explorar el interior de la región con el fin de dispersar los flujos de visitantes e imponer normas medioambientales estrictas a los cruceros: todas ellas son medidas que las ciudades portuarias pueden poner en práctica para encontrar el equilibrio entre el atractivo turístico y la calidad de vida.
Ejemplo: Galataport de Estambul (Estambul, Turquía)
El exclusivo sistema de 176 compuertas hidráulicas independientes crea una zona aduanera temporal únicamente en el lugar donde está amarrado el buque y libera al instante el resto del paseo marítimo en cuanto este zarpa. La ciudad recupera el control de su paseo marítimo al finalizar cada escala: una ingeniosa solución técnica al reto que supone la convivencia entre los cruceros y la vida urbana.

16 junio 2021

6 mayo 2021

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