Autor
José SANCHEZ
Sus artículosAccueil » Cadenas globales de suministro, ciudades portuarias tras la pandemia, y futura función de los Waterfronts
Invitamos al Dr. Zaheer Allam a comentar la discusión del 1er seminario web de la AIVP "¿Cómo planificar los waterfronts después de Covid-19?". En este artículo, plantea nuevos puntos a tener en cuenta para los planes de recuperación económica y los efectos que la crisis de la Corona puede tener en las zonas de Waterfront. Zaheer también hace hincapié en que este momento es también una oportunidad para reflexionar sobre los principios dominantes para la planificación de los frentes costeros, como la aplicación de tecnología inteligente, y para volver a conectar estas zonas con los habitantes locales. El artículo es una invitación para que los miembros de la AIVP continúen la lluvia de ideas y mejoren la relación puerto-ciudad. Dr. Zaheer Allam es miembro de la Red de Expertos de AIVP A medida que el epicentro del coronavirus sigue la ruta del sol, de oriente a poniente, las cadenas globales de suministro van teniendo que lidiar con las posteriores sacudidas. La potencia manufacturera mundial, China, fue la primera en entrar en confinamiento, no solo interrumpiendo su flujo a todo el mundo de un suministro constante de productos, algo nunca visto en las últimas décadas, sino que, generando, además, una crisis de demanda de suministro al interior de ese país. Con la serie de confinamientos regionales que vino después, las fábricas examinaron sus posibilidades productivas y debieron reevaluarse y reinventarse para atender la demanda local a esas alturas más acuciante, al tiempo que se preparaban también para cumplir con los pedidos pendientes de todo el mundo. En segundo lugar, mientras el virus migraba durante las semanas y meses siguientes, otras naciones iniciaban un confinamiento que coincidía con el desconfinamiento de ciudades en China. Ahora que China pudo reanudar su producción y entrega de suministros, la demanda se ha paralizado. En algunos años, los estudiantes universitarios que examinen las cadenas de suministro resumirán brevemente este fenómeno como un caso de conmoción de la oferta reemplazado por uno de conmoción de la demanda. ¿El motivo? La globalización llevó a la formación de núcleos centralizados de producción cuya capacidad de adaptación en el largo plazo ahora se considera nula. Los efectos del coronavirus no son transitorios, puesto que tienen amplias consecuencias en el panorama político y económico global. Las ciudades portuarias, que son las intermediarias entre las cadenas globales y locales de suministros, y generan empleo y calidad de vida para sus residentes y usuarios, están directamente involucradas, y ya han comenzado no solo a reestructurar sus protocolos y recursos, sino que, además, han comenzado a reevaluar su futuro papel en la economía y en la sociedad. Una función principal de las ciudades portuarias, que suele subestimarse, es la del almacenamiento de mercancías para su posterior despacho ya sea a granel o en forma parcial hacia algunos destinos en particular. El coronavirus, tal vez más que nunca, ha puesto de relieve esta función. Durante el confinamiento de China observamos imágenes de gente que se precipitaba a los supermercados llegando incluso a los puños en algunos pasillos. La tensión sobre los productos produjo una inquietud mundial en torno a una escasez de alimentos que incluía algunos productos como el papel higiénico, lo que hoy por hoy se equipara a una demanda impulsada más bien por un factor psicológico y no por la necesidad. Si bien algunos meses de "interrupción" de la cadena de suministro puede parecer algo muy menor en un esquema general, tuvo profundas consecuencias. Por ejemplo, el 50 % de los alimentos que se consumen en el Reino Unido proviene del extranjero,…

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